Su vida dio un trompo que no se imaginaba, moviéndose con seguridad estuvo a punto de convertirse en una estrella del patinaje artístico platense, pero decidió dejarlo todo, aunque continuó de la mano del arte, salvo que ahora conquista los suelos de las emblemáticas ferias de diseño.
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uizás sea una de las emprendedoras más joven que haya en La Ernestina, lugar donde se sitúa la marca “Era Defá”. El logotipo es en forma de corazón y todo fue pensado por Maylen Russo, la fresca soñadora, haciendo referencia al nombre de su pareja, Facundo, quién es el dueño de su corazón. Una marca que además del nombre,” fue pensado con mucho amor”, dado que el sueño de ésta reciente diseñadora fue tener su propia línea de ropa.
Maylen siempre incursionó por el lado de lo artístico. Desde chica tomó clases en el Club Cultural Tolosano. Se preparó y compitió sobre las ruedas de sus patines llevándose cantidades de premios los cuales descansan hoy sobre una repisa de su pieza. “A mi papá se le llenaban los ojos de lágrimas cada vez que realizaba mis trompos y piruetas. Siempre confió en mí y me lo transmitió”, recuerda con una sutil sonrisa en la cara. Pero luego de varios años, guardó sus patines y se alejó de los deportes, “fueron muchos años de clases y competiciones. Necesitaba descansar, aunque a mí papá mucho no le convenciera”, contó. Desde ese momento y con la confianza en sí misma que su familia le plasmó, fue en busca de sus sueños. Es por eso que hoy, con solo veintidós años se encuentra con marca propia en una de las más conocidas ferias de la ciudad y espera seguir creciendo.
TIEMPO DE REINVENTARSE
¿Cómo surgió la idea del proyecto?
Siempre quise tener un local de ropa, pero era medio imposible por todo el costo que eso implica. Cuando empezaron a cobrar las ferias de diseño, y además que había entrado a trabajar en una de ellas, al notar el resultado positivo que se obtenía comencé a comprar ropa y a realizarles algunas modificaciones personales. Primero las vendía de manera independiente entre mis amigas, familiares y conocidas, entonces una vez que vi que la ropa que traía y mis diseños gustaban, hable con los dueños y compartí el stand con una de las chicas. Así fue como tome confianza y comencé a jugar un poco más con los detalles hechos por mí y noté un incremento de las ventas.
¿Cuántas personas están a cargo de la marca y del stand?
Yo me encargo de viajar y comprar la ropa. Mi único acompañante es mi novio que por suerte me tiene bastante paciencia y me apoya en mis proyectos y además me da consejos, me dice dónde comprar, cuantas cosas traer, me ayuda con los precios porque yo en esa parte muy bien no me llevo, nunca fui muy buena en las matemáticas. Así que él es como mi parte ejecutiva.
¿Y con respecto a los vendedores?
Durante el tiempo que cumplo con mi horario de trabajo, por las mañanas lo atiendo yo. Durante la tarde me ayuda mi hermana o alguno de los chicos que trabaja en ese horario.
A la hora de comprar, ¿cuáles son los detalles que más tenés en cuenta?
Primero, ante todo, me fijo en la calidad de las telas. Me fijo que no sean demasiado transparentes porque a la mayoría de la gente no les gusta, también me fijo en las costuras, que las terminaciones estén bien realizadas, y en los precios. A veces es preferible comprar artículos un poco caros porque se puede comparar la calidad del producto.
¿En qué te inspiras para realizar tus trabajos?
La verdad que no sigo, ni copio a otros diseñadores. Quizás veo algo en alguna revista o en algún local de ropa que me gusta y trato de hacer algo parecido, solo porque me gustó. Igualmente prefiero que mi marca tenga originalidad.
¿Qué servicios te ofrecen en la feria?
Limpieza del stand, publicidad en los panfletos que son distribuidos por la vía pública y también en la página de Facebook. Además una producción de fotos que realizan en cada cambio de temporada para difundir las marcas y los diseños.
¿Con que tipo de publicidad cuentan?
Principalmente la publicidad que más nos ayuda es la del boca en boca, eso por suerte se da por la gente que llega al lugar y quedan contentos con las cosas que ofrecemos. Esa misma gente le trasmite a otra la buena onda que ponemos y vienen recomendados. Después, lo que ahora está muy de moda y nos ayuda muchísimo es el Facebook, donde subimos las producciones de fotos de cada diseñador para que la gente pueda conocernos y más o menos crear una idea de lo que nosotros ofrecemos, entonces si hay algo que les gusta, ya vienen derecho a eso digamos.
¿Cuál crees que es la importancia de publicitar?
La importancia de tener publicidad es que la gente te conozca, sepa dónde encontrarte y comprar tus prendas. Eso es lo bueno que tiene cuando publicitamos por la “bendita” internet, porque pueden ver en fotos nuestras producciones y si les gusta vienen a conocer más sobre nosotros.
¿Entonces internet es el mejor socio?
Si, definitivamente. Facebook es hoy en día nuestro mayor aliado. Nos permite tanto publicitar como también vender y así incrementar las ventas. Además lo usan la mayoría de las personas. Nos damos cuenta cuando viene alguien y te dice “esto lo vi en internet” y se lo prueban o lo llevan de regalo para alguna amiga que lo vio y le gustó.
¿Cuáles son tus expectativas a fututo?
Siempre deseé tener mi propio local. Me gustaría recaudar la plata suficiente para ese fin o poner mi propia feria. Veremos que nos depara el destino
¿Por qué crees que este circuito aumentó a lo largo de estos últimos años?
Porque son una buena salida laboral. También porque son bastante accesibles. No se requieren tantos requisitos y gastos como los que tiene un local, por eso son tan accesibles y a la gente le conviene no solo por lo baratas si no por la originalidad de los productos.
¿Qué diferencias crees que existe entre las ferias que se encuentran en la ciudad?
No creo que haya mucha diferencia. Conozco todas y se trata de lo mismo. Quizás la forma de organización varía. Por ejemplo, acá en La Ernestina los puestos son estilo local, cada habitación está decorada por los expositores y con el logo de la marca. En otras ferias son simples mesas una al lado de la otra o percheros o aquellas que son al aire libre, están divididas en su mayoría porque usan carpas.
¿Qué cosas tienen en común?
Creo que la oportunidad de poder exponer tu trabajo. Son económicos y ahora es lo que más se utiliza para vender piezas únicas. Todas tienen ese fin, el de dar el espacio para darte a conocer y tener una ayuda económica.
¿Y crees que pueda llegar a existir algún tipo de rivalidad?
Un poco sí. Me parece que algunos compiten por ver si el que está al lado vende más o cuanta gente entra a la otra feria, quien tiene mayor cantidad de puestos, pero es algo que pasa siempre, con cualquier tipo de negocio. Los locales del centro y las marcas conocidas deben hacer lo mismo. Mientras sea una envidia sana…
¿Todos los expositores pretenden el mismo fin?
Supongo que sí. Primero darse a conocer y vender, que a la gente le gusta lo que haces y que tu esfuerzo se vea realizado cada vez que alguien lleva puesto algo que vos creaste y que tanto te costó. Para los diseñadores independientes es eso, ser conocidos. Además se crean nuevos puestos de trabajo. Por ejemplo para aquellos que estudian y necesitan algo que no les lleve mucho tiempo es una buena oportunidad porque son pocas horas y dos veces a la semana y por sobre todas las cosas es un ambiente tranquilo y solidario.